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Sandalias de montaña ¿Cómo elegir correctamente?

Detrás de la apariencia sencilla de una sandalia hay más tecnología y material de lo que nos podría parecer en un primer vistazo. Tipos de suela, materiales de plantilla, formas de ajuste, tratamientos antihumedad y contra el olor... conviene que sepas qué te pueden ofrecer las sandalias técnicas para que elijas la mejor opción para ti.
Keen
Sandalias de montaña. Más técnicas de lo que pueden aparentar. Foto Keen

Podría parecer que la elección de unas sandalias no es un asunto demasiado técnico del que merezca la pena escribir un artículo ni, esperemos que no sea así, leerlo para aprender qué ventajas puede tener el uso de unas sandalias en un medio como la montaña. Sin embargo, lejos de la apariencia de sencillez de unas sandalias de montaña se esconden unos materiales y una tecnología que en ocasiones sobrepasa con creces a las de algunas botas de senderismo de primer precio.

Obviamente no descubrimos nada al decir que en nuestras latitudes la clientela se decide a comprar sandalias con la llegada del buen tiempo, pero en otros países con una cultura de la montaña y el campismo más arraigadas, el uso del calzado abierto casi no conoce épocas. Conviene recordar esto porque todavía hoy en día nos parece extraño el uso de sandalias fuera de la canícula cuando realmente tiene bastante sentido cuando priorizamos la comodidad sobre cualquier otra variable.

Es importante no confundir unas sandalias de montaña con unas simples chanclas. Las diferencias son bastante evidentes para ti que nos lees y que conoces el material de montaña, aunque para quien no utiliza este tipo de equipación las diferencias pueden pasar desapercibidas. En el caso de que alguien cometa la imprudencia de realizar actividades de montaña con sandalias no adaptadas a este terreno, pronto se va a dar cuenta del error cometido.

¿Cuándo son recomendables unas sandalias de montaña?

La respuesta parece obvia al tratarse de un calzado abierto y asociado tradicionalmente a la época veraniega: las sandalias son una opción preferente para el verano o épocas de calor intenso. Las ventajas en este caso son la posibilidad de llevar el pie totalmente ventilado, algo muy valorado para gente calurosa o con problemas de sudoración, pero no solo para estas personas.

La vida sedentaria actual provoca que cada vez haya más personas con tendencia a tener los pies hinchados. La falta de movimiento, tanto al estar muchas horas en posición sentada como de pie, lleva a sufrir de pies hinchados de manera más frecuente. Algo parecido, aunque debido a causas hormonales, sucede con las embarazadas, lo que se ve acrecentado en verano y épocas de calor. También puede suceder por enfermedades, infecciones, sobrepeso o lesiones.

Lizard
Ventilación y buen agarre, algunos argumentos para buscar sandalias de montaña. Foto Lizard

En estos casos, una sandalia suele ser una esperanza salvadora. No solo por la mejor regulación de la temperatura del pie al aire, sino por la mayor libertad de movimiento y de espacio que otorga a los pies, sobre todo en la zona de los dedos, aliviando muchísimo las molestias ocasionadas por la dilatación de las extremidades inferiores.

No conviene olvidar tampoco un caso en el que muchas personas nos hemos visto envueltas. En situaciones concretas, como la de estrenar calzado, las rozaduras pueden suponer un problema con difícil solución. Llevar unas sandalias ligeras en la mochila o tenerlas en nuestro vehículo para cuando terminemos la actividad puede suponer una solución o una gran ayuda para aliviar esos casos. Sobre este tema, escribimos un artículo sobre el calzado recovery o calzado de recuperación que te invitamos a leer si tienes interés.

Limitaciones en el uso de las sandalias

Aunque lo cierto es que conocemos casos de personas que han hecho auténticos trekkings técnicos en sandalias, el campo de acción de este calzado debería limitarse a excursiones fáciles y, a ser posible, de una duración no muy dilatada en el tiempo.

El calzado abierto ofrece mucha ventilación y transpirabilidad, pero también es una invitación a que entren en las sandalias tierra, piedras, hojas o pequeñas ramas, con las molestias que eso puede suponer de suciedad en los pies o roces y pinchazos. Aunque esto depende de la estructura de la sandalia, normalmente cuanto más abierta sea menos envolvente se sentirá en nuestro pie, por lo que a la hora de caminar por cuestas o a media ladera, la sensación de inestabilidad será notable.

Otra limitación, no es necesario insistir demasiado en esto, es el frío. Llevar sandalias con el pie al aire puede convertirse en molesto cuando baja la temperatura por hacerse de noche, un cambio de tiempo o de altitud o simplemente por utilizarlas fuera de la temperatura estival.

Así pues, lo recomendable es limitar el uso de las sandalias a entornos urbanos o a caminos y senderos cómodos, aunque lo cierto es que hay sandalias todoterreno que cumplen su función mejor que muchas zapatillas de trekking, pudiendo utilizarse también en recorridos rocosos costeros por su versatilidad anfibia.

Llegados a este punto, conviene repasar cuáles son las características que deberemos buscar en unas sandalias para poder elegir las que mejor resultado nos van a dar en nuestros paseos por la montaña.

Suela resistente y adherente en mojado

Algo que nos vamos a encontrar en casi todas las sandalias es el dominio hegemónico de las suelas de fabricación propia. Es casi imposible encontrar en sandalias suelas de referencia en el resto de calzado de montaña como son Vibram, Stealth o más recientemente Michelin o Continental, pero las marcas han conseguido incorporar cauchos muy resistentes y, sobre todo, muy adherentes.

Esto permite usar las sandalias en situaciones en las que el resto de calzado no tienen un comportamiento demasiado bueno como a la hora de caminar por un río, donde las piedras pulidas por la erosión, junto con la humedad y la resbaladiza vegetación fluvial, puede darnos algún susto. Algunas marcas incorporan microcortes a las suelas que se separan y adaptan con la flexión del pie para mejorar la superficie de contacto en la pisada.

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Sistema de microcortes Aquagrip Traction de Keen para mayor adherencia en la flexión. Foto Keen

Pero no solo para caminar por río es importante tener una buena suela en nuestras sandalias. El terreno de montaña y la adherencia necesaria por una variedad amplia de suelos como roca, tierra, asfalto o barro hace que la suela de una sandalia deba tener una geometría bien marcada y una calidad de compuestos que la haga adherente y con buena resistencia al desgaste.

Amortiguación adecuada

Nadie usa unas sandalias para ir más incómodo que con otro tipo de calzado. Las ventajas de temperatura, ventilación, ligereza y comodidad son los argumentos principales de una sandalia y gran parte de esta ventaja, además de la obvia estructura abierta, está en el confort que ofrece su amortiguación.

Observaremos que todas las sandalias están realizadas en materiales extremadamente mullidos y con una geometría ergonómica que envuelve y sigue la forma de la planta del pie y evita que esta se mueva. Esto proporciona una sensación de comodidad absoluta y permite que el peso del cuerpo repose sin demasiada presión sobre las sandalias.

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Winsted W de Teva. Gruesa amortiguación en espuma EVA para mayor comodidad.

Normalmente, el material utilizado en la amortiguación de las sandalias será espuma EVA (etilvinilacetato) por sus prestaciones de ligereza y la capacidad de absorber peso e impactos de pisada, aunque algunos modelos más pensados para actividades por terrenos duros utilizan poliuretano moldeado.

Materiales suaves

En un calzado que va a estar en contacto con la piel, el tipo de material que se pone en contacto con el pie es un básico, así como el modo en el que va a estar construido. Generalmente, se utiliza material sintético entre el que destaca la microfibra por su tacto agradable o también poliéster por su suavidad y capacidad de transpirabilidad, además de la ventaja medioambiental de poder proceder de material reciclado. Algunas sandalias de gama alta están realizadas en piel hidrofugada para conseguir la resistencia necesaria sin perder suavidad, aunque el peso aumente en el conjunto de la sandalia.

Es importante revisar que las costuras estén bien protegidas y no entren en contacto directo con el pie por el riesgo de rozadura que generaría. Igualmente y por los mismos motivos hay que revisar que los bordes sean suaves y lo más curvados posibles.

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Hurricane de Teva. Poliéster reciclado, nailon y goma EVA. Suavidad para nuestros pies.

La existencia de una plantilla inserta en otro material suele ser garantía de confort. Ya hemos hablado de que el material utilizado en la mediasuela es EVA o PU, materiales plásticos con nula capacidad de absorber sudor, lo que genera una sensación de humedad e inestabilidad en la planta. Con la inclusión de plantillas de microfibra o cualquier otro material suave y absorbente, se evita bastante la sensación de humedad en la planta del pie.

Tratamientos hidrófugos

No es algo que todas las sandalias ofrezcan, pero es un añadido que se recomienda si lo que vamos a realizar son actividades mixtas en terreno húmedo y seco. De esta manera conseguimos que la sandalia no atrape humedad ni peso al andar por río y que elimine pronto los restos de agua que pueden convertirse en barro cuando andemos después por un camino polvoriento.

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Varias ventajas de los tratamientos hidrófugos en las sandalias. Foto Keen

Los tratamientos hidrófugos tienen un añadido que nos beneficia y es que, al conseguir que las fibras de los tejidos resbalen entre sí, el desgaste producido entre ellas es menor y, por tanto, también es mayor la durabilidad de la sandalias.

Tratamientos antibacterianos

Al igual que pasa con los tratamientos hidrófugos, los sistemas de protección antibacteriana no es algo que todas las sandalias traigan de serie y, de hecho, no es muy habitual encontrarlo. La razón es que, en comparación con una zapatilla o bota cerrada, en una sandalia no es tan común sudar en exceso, sin embargo para gente con problemas de sudoración es un complemento más que interesante.

Estos tratamientos consisten en compuestos que impiden la proliferación de microorganismos y por lo tanto evitan que se genere mal olor. Normalmente, en las marcas de renombre los tratamientos suelen ser ecológicos y sostenibles, para evitar que los tratamientos químicos muy agresivos afecten tanto a la sensibilidad de la piel como a los microorganismos presentes en los arroyos.

Ajuste adecuado

El ajuste es lo que acerca a las sandalias a la tecnicidad de una zapatilla o una bota y lo diferencia de una simple chancla. No es lo mismo andar con un calzado que permita los ajustes de talón y antepié de un modo envolvente que tener que luchar contra una chancla que insiste en salirse constantemente del pie en cuanto el terreno deja de ser liso y horizontal.

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Tiras de ajuste precisas, resistentes y cómodas para todo tipo de condiciones. Foto Teva

Podemos encontrar ajustes de clip y de bloqueador rápido (tanca) en sandalias muy cerradas, aunque lo más habitual en sandalias más abiertas es que los ajustes de cierre sean de velcro. Nos proporcionan sensación envolvente y evita el deslizamiento del pie en situaciones de seguridad, mejorando la sensación de estabilidad.

En este apartado debemos incluir también el preformado de la planta, que permite adaptarse al arco plantar para lograr un apoyo más completo del pie. De este modo, junto al ajuste que proporcionan las tiras laterales y superiores, la geometría del apoyo contribuye a que no existan movimientos indeseados del pie durante la marcha.

Protección de los dedos

En el complicado equilibrio entre la ventilación exigible a una sandalia y la necesidad de protección, el punto que más tenemos en cuenta es el de la protección de los dedos, lugar habitual de golpes mientras caminamos en terrenos complicados como pueden ser los senderos de las montañas o los cauces de los ríos.

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Newport de Keen, con protección para los dedos.

La protección de dedos es una elección complicada, ya que tenemos que elegir entre no lesionarnos y tener la máxima ventilación. Por eso suele ser la alternativa elegida por aquellas personas que van a realizar su actividad en entornos acuáticos, donde el agua se encarga de refrescar independientemente de lo cerrado que sea el calzado, o también de aquellos lugares en los que compensa sacrificar ventilación en favor de la protección de los dedos.

¿Con o sin calcetines?

El uso de sandalias con calcetines no termina de ser muy bien entendido. Además de por antiestético bajo nuestros criterios, no parece tener demasiado sentido cuando de estar fresco se trata. Sin embargo, el amplio rango temporal de utilización de las sandalias por comodidad, independientemente de la época en la que se utilice, puede justificar el uso con calcetines en épocas de temperatura no tan benigna.

Teva
¿Sandalias con calcetines? En algunas ocasiones puede venir bien. Foto Teva

Incluso al contrario, en época de más calor, cuando las sandalias no disponen de plantilla en materiales agradables al tacto, el uso con calcetín hace más cómoda su utilización debido a que proporciona una sensación más placentera que el tacto directo de la goma y también porque el material del calcetín tiene más capacidad de absorber humedad que los materiales plásticos de la sandalia.

Esperamos que te haya interesado este artículo. Te atenderemos en nuestra web o en nuestras tiendas físicas para que conozcas toda la colección y puedas preguntarnos todas las dudas que tengas.

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