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Limpieza del calzado de montaña: cómo hacerla y ventajas del mantenimiento

La estética es lo de menos. Un calzado sucio es más pesado, menos cómodo, atrae la humedad y deteriora las fibras, haciendo que las botas o zapatillas de montaña nos duren menos. Te ofrecemos aquí unos consejos sobre cómo evitar que se manchen y cómo limpiarlas una vez que el mal ya está hecho.
Mammut
Los tratamientos de hidrorrepelencia mantienen la piel seca y limpia. Foto Millet

El calzado es, sin duda, la pieza de nuestra equipación más proclive a ensuciarse. El motivo es evidente: su constante contacto con el suelo atrae todo tipo de suciedad en él depositada. En consecuencia, cuando nuestra actividad se realiza con el suelo mojado o húmedo, el barro adherido va a ser un problema inevitable.

Sin embargo sabemos que por ahora hay pocos tejidos o sistemas eficaces que permitan no tener que preocuparnos por el barro. En el mejor de los casos, el agua y el barro caerán inmediatamente gracias a los tratamientos repelentes o en otros casos nos quedará una fina capa de lodo cubriendo nuestros pies que podremos retirar con relativa facilidad. En las peores situaciones el proceso de limpieza se va a complicar bastante.

¿Por qué es un problema llevar el calzado sucio en montaña?

El efecto de llevar barro adherido a nuestro calzado tiene dos consecuencias muy evidentes durante la marcha: mayor peso al llevar una gran cantidad de material no deseado pegado a nuestros pies y significativa pérdida de agarre cuando se nos forman los temibles zuecos de barro bajo nuestras suelas. Por otro lado estarían las consecuencias estéticas, aunque aquí ya es cuestión de gustos personales de cada cual.

Llevar el pie cubierto de agua o de barro es un problema no solo de peso, sino también de una de las demandas más necesarias en el calzado: la transpirabilidad. El agua y el barro cubren los poros del tejido exterior e impide evacuar el vapor de agua de la transpiración a la membrana interior, aumentando la humedad y el frío de nuestros pies y convirtiendo la actividad en una experiencia desagradable.

El barro, además, deja restos microscópicos minerales entre nuestras costuras, lo que con la acción del agua que reblandece y la constante flexión del calzado hace que esos granos de arena imperceptibles terminen seccionando los hilos del tejido y de las costuras. Tampoco hay que olvidar que una vez seca, la tierra atrae a la humedad y, con ella, a todos los problemas que conlleva como la proliferación de moho u hongos o la degradación de las colas industriales utilizadas para unir las piezas de nuestras botas y zapatillas.

Millet
Un calzado limpio atrae menos la humedad. Foto Millet

Así pues, un calzado sucio durante una excursión no solo afecta a la comodidad durante la misma, sino que además tiene consecuencias en la durabilidad de nuestro calzado, que puede reducir su vida útil de un modo drástico. Es por esto por lo que las marcas se emplean a fondo en diseñar calzado que evite la acumulación de barro. Los sistemas más evidentes son las de realizar un taqueado a la suela en el que se favorezca el drenado natural de barro y utilizar materiales y tratamientos en el upper que repelan la humedad en general y el barro en particular.

Tipos de materiales en el calzado

Los materiales principales de los que se compone el calzado de montaña son bastante resistentes tanto al agua como a la abrasión. Caucho en la suela, EVA (etileno vinil acetato) o TPU (termo poliuretano) para la media suela y diferentes componentes para el upper como pueden ser diversos polímeros o piel natural (cuero, nobuck o serraje) resisten relativamente bien a la humedad.

El problema suele venir por la unión de las diversas piezas que forman nuestras botas o zapatillas, esto es, tanto las costuras como las partes unidas mediante adhesivos químicos. Son zonas que, aunque están reforzadas de un modo muy sólido, tenemos que tener especial precaución para mantener su resistencia el mayor tiempo posible. La acción conjunta del agua y de los microcristales minerales del lodo pueden deteriorar de un modo muy evidente el material. Un calzado longevo se mide, además de por el dibujo y adherencia de su suela, por la resistencia de su tejido, de sus costuras y puntos de unión.

Antes de salir a la montaña

Sabemos que la lluvia y el barro no te van a detener ni te van a hacer quedarte en casa. Por eso te ofrecemos algún pequeño consejo que, al menos, va a evitar que el proceso de limpieza de tus botas y tus zapatillas sea demasiado laborioso.

El método más eficiente suele ser aplicar algún tipo de tratamiento que evite la acumulación de humedad y de barro en los tejidos. Esto se logra mediante los tratamientos de repelencia al agua que se aplica sobre el material ya en fábrica. Notarás que cuando son nuevas, las gotas de agua desaparecen inmediatamente de las botas impermeables y cada vez les cuesta más caer cuanto más tiempo tienen esas botas. Esto es debido a que la capa de producto que se aplica termina perdiéndose con el uso, por eso recomendamos que se renueve periódicamente.

SCARPA
Con los tratamientos hidrorrepelentes se evita la acumulación de agua y barro. Foto SCARPA

Existe mucha variedad de productos repelentes a la humedad y la mayor parte de ellos se realizan con PFC (perfluorocarbonos) que contribuyen al calentamiento global y permanecen en el interior de los organismos durante mucho tiempo. Es por eso, que para salir a un medio tan sensible como es la montaña, debemos exigir que los tratamientos de hidrorrepelencia sean sin PFC. En Barrabes, toda la gama de productos de repelencia a la humedad que ofrecemos es respetuosa con el medio ambiente.

Cuando notemos que la hidrorrepelencia de nuestro calzado está disminuyendo deberemos aplicar algún tipo de repelente para evitar la humedad y el barro. Habitualmente se aplican en líquido y penetran en el tejido creando una capa protectora y bastante duradera. No es necesario aplicar antes de cada actividad, simplemente cuando notemos que la hidrorrepelencia no es tan eficiente como debería de ser.

Barrabes
Gel de limpieza para calzado de Nikwax para renovar la hidrorrepelencia

Durante nuestra actividad

No te venimos a descubrir aquí nada nuevo, pero en la medida de lo posible evita planificar excursiones o carreras por terrenos arcillosos y con poca o mucha pendiente por la formación de charcos o el riesgo de resbalones, respectivamente.

Si llevas calzado impermeable aprovecha las corrientes de agua por las que pases para eliminar la acumulación de barro y golpea de vez en cuando tus botas con rocas o troncos para hacer caer el barro. Llevar contigo algún utensilio que te permita retirar el barro sin dañar el calzado te hará caminar de un modo más cómodo.

Una vez que nuestro calzado ya está manchado

Terminada la actividad conviene tener claro que comienza una cuenta atrás que terminará cuando nuestro calzado esté limpio y seco. Cuanto menos tiempo tardemos en realizar ese proceso, guardando las precauciones de mantenimiento, mejor será para la durabilidad de nuestras botas o zapatillas. En caso de tener el calzado muy embarrado suele ser efectivo golpear fuertemente las suelas de las botas entre sí para que caiga al suelo toda la acumulación. Esto nos quitará algo de trabajo posteriormente y también ayudará a que el barro que es imposible de eliminar en ese momento se seque más rápido al haber menos cantidad.

El mejor modo para transportar el calzado desde donde hemos terminado la actividad hasta casa es en una bolsa especial para calzado. Tiene que ser de tejido tupido en la base para no manchar nada pero que permita la ventilación para que comience el proceso de secado. Evitemos en la medida de lo posible bolsas de plástico donde la humedad no solo no sale fuera sino que se acumula mojando y manchando el calzado ahí guardado. Una bolsa con rejilla o con cremalleras que puedan quedar abiertas es una opción perfecta para transportar el calzado sucio sin manchar.

Barrabes
Bolsa de botas y zapatillas de Barrabes con ventilación para un correcto secado

Al llegar a casa probablemente no tengas ganas de ponerte a limpiar el calzado. Lo entendemos, pero no demores el momento. La mayor parte de las veces será suficiente con un cepillado enérgico y dejar el calzado en un lugar ventilado; lo importante es no mantener el calzado húmedo en un espacio pequeño sin ventilación porque los problemas no van a tardar en aparecer.

Procede a eliminar de la suela las pequeñas piedras y restos de barro que quedan encajados entre los canales de drenaje. Cualquier objeto fino y duro como una piqueta de tienda de campaña puede valer para este paso, pero utilízalo solo para la suela. En el resto de las piezas del calzado evita usar elementos metálicos o, sin duda, dañarás el material.

Calzado poco sucio

Con la ayuda de un cepillo de púas suaves (un cepillo viejo de dientes puede valer si no tienes alguno más grande) frotar en aquellos lugares en los que se ha acumulado más suciedad. Te recomendamos que este proceso lo realices en algún lugar al aire libre o en un sitio fácil de limpiar después, porque te sorprenderás de la cantidad de tierra que puede llegar a salir de unas zapatillas o unas botas.

Barrabes
Cepillo Sender de Mammut. Con múltiples usos, como retirar tierra de nuestro calzado.

No descuides el interior. Es habitual que pequeños granos de arena hayan quedado dentro del calzado lo que puede terminar agrietando el forro interno y la membrana. Sacude bien el interior y utiliza un aspirador o la fuerza del viento de un secador (sin calor) para hacer salir cualquier partícula sólida.

Termina frotando suavemente con una esponja o bayeta humedecida en agua para acabar de retirar el polvo más minúsculo y posteriormente deja secar el calzado alejado de cualquier fuente de calor antes de guarda el calzado de nuevo.

Calzado muy sucio

A veces, por más que intentemos no mancharnos, el terreno está tan embarrado que se hace imposible no terminar con el calzado completamente sucio en el que se hace difícil ver algo de bota bajo el barro. En esos casos un cepillado no hace prácticamente nada y hay que recurrir a métodos diferentes y más laboriosos.

Para empezar, tendremos que retirar el barro de la mejor manera posible. Retira cordones y plantillas y límpialos aparte; esto favorece una mayor apertura de la bota o zapatilla y, en consecuencia, menos recovecos donde el barro se haga resistente y posteriormente un más rápido secado. La forma más rápida y cuidadosa para la limpieza del calzado es hacerlo con agua corriente, siendo una manguera o en su defecto un grifo la mejor de las herramientas. Es importante evitar el agua caliente para no dañar el tejido ni los adhesivos con los que se realiza el calzado. Deberemos ayudar a la eliminación del barro frotando suavemente con la mano o con un cepillo si nos da asco o si no tenemos la seguridad de que todo lo que está adherido sea barro.

Una vez retirado el barro puede ser necesario realizar una limpieza más profunda si tus zapatillas o tus botas huelen a sudor o a humedad. En este caso, aplica algún tratamiento con limpiador desodorante para eliminar bacterias y moho causantes del mal olor o aplica remedios caseros como sumergirlas en un barreño en el que se ha diluido una parte de vinagre de limpieza por cuatro partes de agua y dejarlo actuar una media hora. Para manchas persistentes, sobre todo las que se quedan en tejidos claros, puede ser necesario una mezcla de dos partes de vinagre de limpieza con una parte de bicarbonato sódico y frotar con un cepillo suave.

Barrabes
Limpiador desodorante para plantillas e interiores del calzado

¿Por qué no lavar el calzado de montaña en la lavadora?

A pesar del atajo en tiempo y esfuerzo que supone meter las zapatillas o las botas en la lavadora, esta no es la mejor de las opciones. El uso de detergentes industriales y el movimiento y golpes dentro del tambor durante el lavado es demasiado violento para el calzado de montaña, un material realizado con tejidos y construcción que requieren de un mantenimiento bastante cuidadoso.

Los habituales enganchones con los cordones en los procesos de lavado en máquina pueden no ya romperlos o deteriorarlos, sino además tensionar los ojales y el upper de manera que pueden aparecer daños en cualquier parte del calzado.

Si decides no hacernos caso y meter igualmente tus zapatillas en la lavadora, al menos programa un ciclo delicado, corto, sin centrifugado y siempre con agua fría. Por supuesto, no eches detergente ni mucho menos suavizante.

Secado de botas y zapatillas de montaña

El objetivo del secado es que sea lo más rápido posible pero sin utilizar medios agresivos para los materiales que forman nuestro calzado. Busca un lugar ventilado y alejado de cualquier fuente de calor como radiadores, estufas, fuego o sol directo de verano. Un balcón o alféizar a la sombra suele ser un lugar muy adecuado para este propósito, pero evita dejar el calzado húmedo en el exterior si la temperatura va a ser excesivamente fría ya que, además de no secarse, la formación de pequeños cristales de hielo en las costuras puede ser tremendamente negativo.

Ve girando las zapatillas o las botas de vez en cuando para que el secado sea lo más homogéneo posible pudiendo acelerar algo el proceso de secado interior introduciendo papel de periódico dentro que renovaremos si observamos que absorbe humedad o con saquitos de gel de sílice (dióxido de silicio en forma granular) que podemos comprar en droguerías a precio muy económico. Evita papel de cocina o similar ya que con la humedad tiende a deshacerse y perder forma, dejando restos en el interior del calzado.

Una vez seco completamente nuestro calzado, volvemos a introducir las plantillas y de nuevo papel seco de periódico en su interior rellenando todos los huecos. También colocamos los cordones y los atamos sin presionar en exceso para ayudar a que no pierdan forma durante el almacenaje, que se deberá realizar en lugares secos y fuera de bolsas de plástico.

Te invitamos a echar un vistazo a nuestra web o pasarte por nuestras tiendas físicas para consultar con nuestro equipo de asesoramiento técnico cualquier cuestión que tengas sobre limpieza y mantenimiento de tu calzado de montaña. Nos encantará atenderte.

Tienda web: www.barrabes.com
Tiendas Barrabes: Barcelona, Benasque, Jaca, Madrid O'Donnell, Madrid Ribera de Curtidores, Zaragoza.

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