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Cómo elegir tu casco de esquí alpino

Importante elemento de seguridad.

El caso de esquí, un elemento fundamental de seguridad. Foto: Barrabes
El caso de esquí, un elemento fundamental de seguridad. Foto: Barrabes

No hace tantos años que la visión de un casco de esquí en las pistas de alpino era algo exótico. Prácticamente no se usaban. No era una excepción: tampoco los usaban los alpinistas, escaladores, ciclistas e incluso, un poco más atrás, los motoristas.

Pero poco a poco la labor didáctica fue dando sus frutos, y los esquiadores se concienciaron de la necesidad de usar algo que, en cualquier momento, nos puede salvar la vida, o evitar las secuelas de un grave accidente.

Hoy en día el uso de los cascos de esquí alpino es masivo. En algunos lugares de Canadá y Estados Unidos su uso es obligatorio en pistas; en otros como Polonia e Italia es obligatorio para los menores. Aunque aún no se ha materializado en hechos, no hay año que los rumores no anuncien la inminencia de que esta obligatoriedad se aplique en toda la Comunidad Europea.

Antes de comenzar, recordar que un casco no es un talismán que nos protege de todo mal. Minimiza los efectos, pero no es milagroso. Debemos evitar que el hecho de llevar casco nos de una falsa sensación de seguridad que nos haga bajar la guardia y tomar riesgos innecesarios. Es algo que está estudiado, y tiene hasta un nombre: homeostasis del riesgo. O cuando reducir un riesgo implica un aumento del riesgo.

Pero, ¿qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir un casco de esquí? Puesto que el motivo de su uso es la seguridad, comenzaremos hablando sobre ella y la normativa.

Normativas implicadas y requisitos de seguridad

Hay 3 normas principales que pueden aplicarse:

  • EN 1077. Normativa europea de obligado cumplimiento.
  • ASTM F2040. Normativa estadounidense
  • Norma FIS RH2013 . Son las empleadas por la Federación Internacional de Esquí

También existe alguna otra norma, como la estadounidense Snell 98, apenas usada.

Para conseguir la homologación hay que pasar por una serie de rigurosas pruebas de laboratorios independientes homologados. Como todas las de cualquier norma europea, están reguladas hasta el mínimo detalle, y garantizan que todos los cascos que cumplen la normativa cumplen los requisitos básicos de protección exigidos.

¿Y qué miden estas pruebas para considerar que un casco es lo suficientemente seguro como para que pueda estar homologado?

Son 6 puntos básicos:

  • Campo de visión. El casco no puede interferir en el mismo.
  • Cobertura. El casco tiene que cubrir todas las partes sensibles de la cabeza
  • Capacidad de absorción de golpes. Es la prestación más importante de un casco
  • Resistencia a la penetración. Evita que un bastón, la tabla de otro esquiador, un palo de marcaje, etc penetren.
  • Resistencia y capacidad de los sistemas de retención. Las cintas deben evitar que el casco se mueva de su posición.
  • Durabilidad. Resistencia al desgaste.

Hay alguna diferencia entre la prueba estadounidense y la europea; hay cascos que pueden tener la doble homologación, pero para que sea permitida su venta en Europa, deben contar con la norma EN.

Con respecto a la norma FIS, tiene requisitos más duros, puesto que es la empleada por los competidores. Hay cascos destinados al público que la cumplen. Lo más importante que hay que conocer sobre ella es que las pruebas se hacen simulando mayor velocidad, y que tiene mayor exigencia en la zona frontal, siendo similar a los de tipo A las zonas laterales, traseras y superiores.

¿El motivo? Los continuos golpes con los palos y puertas que reciben que se reciben en la frente durante la práctica de algunas disciplinas (slalom, etc)

Básicamente, y por resumir, un casco, en cuanto a seguridad:

  • Nos protege de la posible penetración de objetos punzantes
  • En caso de choque contra el suelo, nos protege de ruptura craneal.
  • Lo más importante: al absorber mucho energía, minimiza el movimiento cinético del cerebro, con fuerte fluctuación adelante-detrás, que puede provocar serios daños, y es la principal causa de lesiones.

Tipos de cascos

La norma EN 1077 divide los cascos en dos tipos.

Ambos pasan la misma prueba de impacto, pero diferentes pruebas de penetración.

Sin embargo, su principal diferencia radica en la diferente cobertura craneal de ambos:

  • Tipo A: Prueba de impacto igual a tipo B, y prueba de penetración superior (mayor resistencia). Deben cubrir también las orejas.

    Poc Skull X, casco tipo A
    Poc Skull X, casco tipo A

  • Tipo B: Igual prueba de impacto, menor prueba de penetración. Las orejas están descubiertas; se suelen cubrir con un material blando, desmontable casi siempre.

    Uvex Fierce Helmet
    Uvex Fierce Helmet

Para un esquiador medio, un casco de tipo B es totalmente suficiente. Su esquí no necesita el plus de un casco más integral, y así evita la menor ventilación y posible incomodidad de un casco de tipo A.

Sobre esto, hay que decir una cosa: el mejor casco es el que se lleva puesto. Pensemos que un esquiador profesional usa el casco durante unos minutos de competición, mientras que es posible que nosotros lo necesitemos durante largas horas. Si nuestro casco nos va a molestar, y en ocasiones, si consideramos que el riesgo es menor, hay zonas en las que nos lo quitamos, los posibles beneficios de un casco de mayor protección desaparecen, y de hecho crean un riesgo mayor que no tendríamos con uno de tipo B.

Los esquiadores más avanzados si que podrán optar a la mayor protección de un casco de tipo A.

Otros factores en la elección de un casco

Usamos casco por seguridad. Pero además del cumplimiento de la norma, hay otros factores muy importantes a la hora de la elección:

1. Talla

El casco nos tiene que entrar perfectamente. Pero no debe apretarnos; además de la incomodidad (y repetimos: si algo nos es incómodo, tenderemos a no usarlo), en un casco que nos vaya pequeño se elimina parte de la absorción de energía cinética, función más importante del mismo.

Un truco: una vez colocado y ajustado, si movemos el casco con las manos, la piel y cabellera deberán moverse con él. Si el caso se mueve solo, es demasiado grande; si la presión “suelda” la piel y cabellera a la cabeza, impidiendo o casi impidiendoque se mueva, es demasiado pequeño.

2. Ajuste

Además de con la talla, el ajuste tiene que ver con la forma y con el sistema de sujeción.

Una vez elegida la talla, usaremos las ruedas de ajuste y la longitud de las cintas hasta que se acople perfectamente a nuestra cabeza. La giraremos, haremos movimientos, y no deberá moverse.

3. Compatibilidad con máscaras

Más o menos todas las gafas y máscaras son compatibles… con sus más y sus menos.

La mayoría de marcas sacan colecciones conjuntas que garantizan compatibilidad total. En otro caso, como decimos, casi siempre podremos usar nuestras máscaras y casco, pero es bueno que, al comprar un casco, intentemos probárnoslo con nuestras máscaras, y viceversa.

SP-2 Snow Visor, de la marca Casco, con máscara integrada

Con respecto a esto, se están sacando al mercado cascos con máscara tipo aviador, integrada en el mismo, que puede colocarse o quitarse según la necesidad.

4. Ventilaciones

A diferencia de la talla y el ajuste, las ventilaciones no afectan a nuestra seguridad...pero son fundamentales. Sin un buen sistema de ventilación, muchos días el casco nos lo hará pasar bastante mal….o nos sobrará.

  • Los cascos FIS, y muchos de tipo A, no llevan ventilación.
  • Atomic Rester Mikaela W
    Atomic Rester Mikaela W

  • Otros de tipo A llevan ventilación mínima.
  • Prácticamente todos los de tipo B llevan ventilación adecuada, bien frontal, superior...cada marca tiene sus sistemas.

Smith Camber, con buenas ventilaciones
Smith Camber, con buenas ventilaciones

Los agujeros de ventilación pueden ser fijos (estando siempre abiertos) o, como ocurre hoy en día en la mayoría de modelos, incorporar una lámina que permite abrirlos y cerrarlos individualmente, según la necesidad térmica de cada momento. Y es que, si bien en ocasiones un casco puede hacernos sudar, en muchas otras ocasiones nos protegerá del frío, el viento, la nieve o la lluvia.

Por eso recomendamos a la mayoría de esquiadores cascos de tipo B: la protección es adecuada para sus circunstancias, y no tienen los inconvenientes de los de tipo A. El principal: el calor.

Una última nota: los cascos de Freestyle o de Snow Park suelen ser de tipo B, y no llevar ventilaciones.

5. Peso

Como en casi todo el material de montaña, nieve y esquí, el peso está relacionado con los materiales, y en muchos casos estos están relacionados con el precio. En los últimos años los avances en ligereza han sido muy significativos; quien haga bastante que no pruebe un nuevo casco de esquí, se sorprenderá.

En casi todos los modelos de calidad y marcas contrastadas el peso está muy contenido, siendo las gamas altas las más ligeras, pero siendo las gamas bajas bastante ligeras también.

Un casco más pesado nos resultará molesto: el esquí es un deporte atlético y a lo largo del día acabará molestando.

6. Higiene

Antes o después, con un casco vamos a sudar. La zona interior de la mayoría de modelos debe poder extraerse para ser lavada.

Pinchando aquí podéis acceder a toda la gama de cascos de esquí alpino en Barrabes

Tienda web: www.barrabes.com
Tiendas Barrabes: Barcelona, Benasque, Jaca, Madrid O'Donnell, Madrid Ribera de Curtidores, Zaragoza.

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