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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 25 de Mayo de 2017

Cerro Colorado. Roca caliente en la Patagonia chilena

Jonatan Larrañaga
En el Cerro Colorado, Patagonia. Foto: Jonatan Larrañaga

Los croquis de todas las vías abiertas en Cerro Colorado pueden consultarse en Pataclimb, la web patagónica de referencia, gestionada por Rolando Garibotti


La Patagonia es uno de los lugares mas increíbles del planeta. Su lejanía y lo inhóspito del lugar hacen de esta cordillera un paraíso para los escaladores y alpinistas.

Cuando hablamos de este territorio, imaginamos siempre altas agujas heladas en donde el alpinismo es el rey. Sin embargo, hay otras posibilidades, lugares de roca caliente, de forma similar a como ocurre con nuestro Pirineo y su Prepirineo.

En lo que vendría a ser “la prepatagonia”, por llamarlo de alguna manera, es fácil encontrar rincones de ensueño para escalar y perderte como en el salvaje oeste. Y el Cerro Colorado es uno de ellos. En este pequeño valle chileno todavía puedes pasar unos días apartado del mundo, disfrutando de la roca y las vistas al gran lago Argentino y sus cerros nevados.

Nos lo cuenta:

Jonatan Larrañaga
Guía UIAGM

www.jonatanlarranaga.com

CERRO COLORADO/ PATAGONIA CHILENA


Nuevos tiempos en Patagonia

En la última década, la escalada en la Patagonia ha sufrido un cambio sustancial debido a las nuevas tecnologías. Ese cambio ha sido plasmado en las actividades punteras que se están desarrollando en toda la cordillera. Los partes metereológicos, siempre accesibles y cada vez más fiables, favorecen la escalada, y eso se puede comprobar en la cantidad de ascensiones que ha habido desde que hace 10 años se instalasen estaciones meteo donde sacar datos numéricos.

Por otro lado, habrá personas que piensen que se ha perdido ese punto de aventura que tenia esta cordillera. No estoy de acuerdo: desde mi punto de vista, creo que la aventura sigue latente en la Patagonia: la soledad, la lejanía y lo duro del entorno siguen siendo características de una cordillera con un potencial increíble e infinito.

Esos partes de meteo hacen que la gente se mueva a escalar a otras zonas mientras esperan la deseada ventana de buen tiempo que no llega nunca. Hay ocasiones que en 25 o 30 días no hay margen para escalar en altura. Eso es lo que nos sucedió a nosotros: estábamos quemados de estar tantos días en Chalten y decidimos marchar una semana de excursión por tierras chilenas.

En este territorio las distancias son muy largas para lo que estamos habituados los europeos. Si nunca has transitado por la ruta 40 o la carretera Austral, no tiene desperdició, solo el viaje ya es una aventura. El paisaje, los lagos, el cielo y la gente con la que topas merece la pena y es parte del viaje. Sin todo ello la escalada no tendría el mismo significado.

EL CERRO COLORADO

El “Cerro Colorado” esta ubicado al suroeste de Chile Chico, en la región de Aysén, en el extremo noreste de la reserva nacional del Lago Jeinimeni. Desde el Chalten hay unos 850 kilómetros de carretera siguiendo la ruta 40 hacia el norte. El viaje es cómodo, comparado con lo que era esta carretera hace años, y no tiene mucha perdida hasta la frontera de Chile Chico, que es la última población antes de adentrarse en el valle del Cerro Colorado.

La pared norte y noroeste tienen entre 150 y 200 metros verticales. El sitio a primera vista nos recordó a las torres del diablo o Devil´s Towers, por su formación de columnas en forma de prisma. La roca es basáltica con una adherencia que en función del color de la roca es un poco patinosa. La escalada es prácticamente de fisuras, diedros, techos fisurados y algún que otro offwith con una graduación americana. A día de hoy hay aproximadamente unas 15 rutas largas de entre 5.10 y 5.12, además de varios sectores de un largo que vienen muy bien para familiarizarse con la escalada y la roca.

Jonatan Larrañaga
Cerro Colorado

El chileno Andrés Bozzolo fue quien descubrió el lugar. Las primeras rutas fueron abiertas por el americano Jim Donini junto con Jake Moritz, Jay Smith y Jim Turner. En el 2013 Dave Brown y John Crook abrieron varias vías nuevas, incluyendo tres rutas largas. En el 2015 Coleman Blakeslee, Tad McCrea, Austin Siadak y Matt Van Biene dejaron su sello con otras dos rutas, mas algunas vías de un largo. Les siguieron los brasileños Mariana Candeia y Mauricio Clauzet, y de Diego Simari y Luciano Fiorenzia.

Como podéis comprobar la historia de esta pared es bastante reciente y a día de hoy las posibilidades de aperturas son enormes, ya que el paño es muy largo.

La idea de ir a Cerro Colorado surgió después de ver unas fotos de nuestros colegas franceses Jerome Sullivan y Lise Billón que habían estado en la zona unas semanas antes que nosotros, y quienes nos recomendaron el sitio y el viaje. Nos pusimos manos a la obra y en un par de días ya teníamos dos coches llenos de colegas fanáticos y con ganas de conocer y escalar en nuevos lugares.

En un coche íbamos Oriol Baró, El Yeti, Paula Alegre y el que suscribe y en el otro coche iban los catalanes Marc, El Bru, el vasco Mikel Bonilla y el argentino Santiago. Un equipo variopinto lleno de motivación y buen humor y con ganas de catar esas fisuras perfectas que nos habían cautivado en las fotos y topos de Pataclimb.

Nos costó cerca de 9 horas llegar hasta la frontera de Chile Chico, en donde teníamos que hacer los tramites fronterizos para cambiar de país. El primer día de viaje seguimos la ruta 40, carretera que une los dos países y continúa hacia el norte, bordeando Argentina con Chile. El paisaje patagónico es espectacular y la primera vez que atraviesas esta carretera vas de asombro en asombro, ya que las vistas y lo salvaje del lugar hacen soñar con historias y libros de los primeros aventureros. Los atardeceres y la formación de nubes te sumergen en la Patagonia y el viento reinante en toda la zona hace que no te olvides que estas en una de las regiones más salvajes e inhóspitas del mundo.

La primera noche la pasamos en el pueblo de “Los Antiguos” ultima población antes de cruzar a Chile, pequeño pueblo famoso por las cerezas y la fiesta que organizan alrededor de esta fruta; es como el Jerte pero al otro lado del mundo. Está rodeado del lago Buenos Aires y es una población pequeña pero extensa está muy bien cuidada, y es un pueblo bastante conocido ya que es punto de paso hacia Bariloche.

Al día siguiente madrugamos bastante con idea de estar los primeros en el paso fronterizo y así agilizar todos los tramites de pasaportes y visados. La verdad es que no nos pusieron muchas pegas y pasamos rápidos y sin tener que desmontar el coche. En Chile la policía fronteriza es bastante exhaustiva con el tema de la comida y verduras y eso hace que haya ocasiones en las que tengas que desmontar todas las mochilas y cajas preparadas para los futuros porteos.

En menos de dos horas estábamos en la estancia de Don Márquez tomando un mate y negociando el precio de las mulas. El lugar se parece más a una película del oeste que otra cosa. Preparamos todas las cargas con ayuda del arriero y en poco tiempo nos encontrábamos caminando por las llanuras del valle, con dos mulas y seis perros salvajes que hacían de guardianes del ganado.

Aproximación

La aproximación se hizo muy cómoda, ya que porteábamos exclusivamente nuestro equipo personal, mientras que la comida y el material de escalada lo acarreaban las mulas, así que la aproximación fue todo un lujo, de charleta y disfrutando del entorno. En el trayecto veíamos a los perros cazando liebres, todo un espectáculo de supervivencia y astucia por parte de estos animales, que se las comían como si fuesen unos pinchos.

Esa misma tarde, y después de montar nuestro campo base, fuimos a la pared con ansias de escalar y soltar un poco los anquilosados músculos, tras dos días de coche y viaje.

La aproximación desde el campo base a la pared es relativamente corta, y en menos de una hora de pedregal estábamos a pie de vía. Un equipo nos quedamos escalando en un sector de deportiva, en lo que se denomina pared central, y otros fueron a escalar en el escudo, probablemente el mejor sector de toda la pared. La escalada nos cautivó enseguida, los cerrojos se sucedían combinando dedos y manos, y comprobamos que la escalada era exigente, pero muy divertida a la vez. Es un terreno que requiere de concentración y paciencia, sobre todo si no estás habituado a empotrar. Esa tarde escalamos cinco largos de hasta 5.10d y fuimos cogiendo el feeling al basalto y los cerrojos. Con las últimas luces bajamos al campamento a descansar y preparar la cena.

ESCALANDO

A día siguiente nos despertamos tranquilos, y sin mucha prisa comenzamos a preparar el desayuno. Entre tanto nos repartimos las cordadas con idea de escalar en diferentes sectores y así compartir información por la tarde. La jornada amaneció ventosa y fría, así que decidimos no estresarnos demasiado y esperar a que templara la mañana.

El día anterior habíamos dejado el material en la misma base, por lo tanto la subida fue más ligera y rápida de lo habitual. Los italianos que comparten campamento base llevaban más días que nosotros en la zona y nos habían facilitado información de primera mano sobre las mejores rutas que habían escalado. Un equipo de cuatro alpinistas de la región del Piamonte, al norte de Italia, gente maja y fuerte. Habían subido el Fitz Roy y el Torre sin el hongo.

Oriol y Mikel se dirigen de nuevo al “Escudo” con idea de abrir una nueva ruta. Los catalanes ayer curtieron hasta ultima hora y hoy empiezan con las vías de deportiva para calentar motores. El equipo argentino se dirige al paño central para repetir una de las clásicas de la pared.

Nosotros -Paula y el que suscribe- nos dirigimos a la pared central para repetir

Brown Away 5.11c (6c+) 200m

La ruta consta de cuatro largos de 50/55 metros y surca el Pilar de la pared.

La vía es una de las mejores de la pared, con tres largos interminables de fisura de todos los tipos. El primero tiene una entrada expuesta hasta que se llega a un bolt salvador. A partir de ese punto quedan 35 metros de fisura de 5.11c, magnifica y exigente. La reunión está emplazada en una terraza cómoda y con buenas vistas. Escalamos el siguiente largo, que tampoco tiene desperdicio, ya nos habían comentado los Italianos que era de las joyas de la pared. Paula escala el segundo largo con estilo y según llega a la fisura ancha le envío la artillería de friends gordos por la cuerda auxiliar, así no tiene que escalar con peso extra. Lo largo de las tiradas obligan a llevar dos juegos muy completos de friends y eso se nota a la hora de progresar.

Cada largo que escalamos es un mundo, y para cuando nos queremos dar cuenta estamos disfrutando de la cima. El viento fuerte nos obliga a descender rápido, podemos disfrutar poco de las maravillosas vistas. La bajada caminando es evidente, siguiendo unas canales llenas de bloques y piedras sueltas muy incómodas. Menos mal que es corta porque es un terreno muy lesivo. En menos de 1 hora estamos de nuevo rehaciendo las mochilas con el material para el día siguiente.

Las tardes las pasamos en el campo base, con mucho frío. Cerca del campamento tenemos un recodo con piedras donde los italianos llevan días haciendo fuego con los pocos arbustos existentes.

Nos unimos al grupo y bebemos las pocas cervezas que nos quedan, compartimos historias y hacemos el plan del días siguiente. El viento helador hace que antes de que caiga el sol ya estemos en el saco. La temperatura baja rápido y no dan ganas de nada más que de estar en la tienda.

Las jornadas se suceden con normalidad y escalamos cinco días a tope repitiendo algunas de las rutas más representativas de la pared. Para cuando nos queremos dar cuenta se nos acaban los días y nos tenemos que ir. Los italianos están en la misma situación y repartimos las mulas para descender todos juntos hasta la estancia de Don Márquez.

Esa noche hacemos una suculenta cena de cordero asado que nos prepara Márquez y su mujer. El homenaje es de película y nos ponemos morados de carne y ensalada, acompañado de un buen vino chileno, el ambiente es muy distendido y conversamos sobre futuras escaladas y batallitas de la semana.

A la mañana siguiente y con un poco de resaca comenzamos el viaje de vuelta a “Chalten”. Nos da mucha pena irnos ya que hemos estado muy a gusto, pero andamos justos de días y hay que volver a casa. Para nosotros se acaban las vacaciones y regresamos al Pirineo a seguir con la montaña.

Para acabar, me gustaría agradecer a toda la gente de El Chalten por su hospitalidad ( Angie, La Rubita, La Doc, Manu, El yeti) y much@s más….

Como llegar y logística


Desde Chile Chico dirigirse hacia el aeródromo, pasarlo hasta llegar a la altura del cauce del Arroyo La Horqueta. Aquí hay a la derecha una clásica tranquera de palos y alambre. Entrar por esta puerta, cerrándola, seguir hasta una segunda tranquera, pasándola y cerrándola, llegando a las cercanías de un puesto. Es importante cerrar las vallas, ya que en este territorio el ganado campa a sus anchas en unas extensiones kilométricas.

Esta propiedad es de Don Márquez y Doña Carmen, quienes viven en la zona desde hace ya muchos años. Es indispensable parar para a saludar y pedir permiso de paso. Son gente sumamente agradable y es importante tener buen trato con ellos. Desde aquí se continúa caminando. La pared es visible en todo momento, y basta seguir las huellas de animales en esa dirección. En 2 a 3 horas se llega a un prado con una vertiente donde se acampa, a unos 35' de la pared. Hasta aquí son 6km y 600 metros de desnivel. Es muy importante preservar el lugar, haciendo las necesidades cuanto más lejos posible de la zona de acampada y del río.

En caso de llegar a Chile Chico en autobús y necesitar transporte hasta la estancia de Don Márquez, o de querer caballos para llevar el equipo hasta el campamento, o en caso de necesitar un hotel en Chile Chico, dirigirse a Campamento Ñandú, y preguntar por Juan Cordero.

Nosotros cerramos la semana con un asado en la estancia, como marca la tradición. Después de una semana comiendo pasta y sopa, merece la pena compartir un asado a la cruz para celebrar la buena semana que vivimos y compartir nuestras vivencias con los lugareños. El recibimiento fue espléndido y el recuerdo que nos llevamos de estos días se nos quedó grabado en nuestras memorias.

Cuando ir

Si bien el clima es mejor que la zona de El Chalten o de las Torres de Paine, sin casi precipitación, no deja de ser un lugarpatagónico, con viento y clima muy variable, que puede pasar de frío intenso a calor letal en solo un par de días. Los mejores meses son enero y febrero, pero es posible escalar desde noviembre hasta marzo. Nosotros escalamos en Diciembre y estuvo bastante bien, hubo jornadas en las que nos nevó y otras escalamos en camiseta. La pared tiene varias orientaciones y es posible escalar, aun con una meteo mala. Hay rutas rapelables, que en caso de un cambio repentino de tiempo, bajas muy rápido de la pared.

En el campamento base el viento hay días que sopla con fuerza, así que se recomienda llevar tiendas de campañas fuertes, ya que hubo jornadas donde la noche se hizo larga aguantando los palos y vientos de las mismas.

Equipo

Es necesario llevar un nutrido juego de Camalots, hasta el 5, con dobles y preferentemente algunos triples. Muchas de las fisuras son más finas de lo que se espera y por esto es necesario una buena selección de stoppers y micros.

La roca es basalto, en función del color hay zonas mejores que otras, la adherencia es un poco patinosa, en algunas secciones, pero te habitúas enseguida al grip de la pared.

Para el descenso hay rutas que tienen los rápeles montados, no esta de más algún pitón y cordino para reforzar las instalaciones que vayáis encontrando.

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